Madrid, 2 de Junio de 2002

Se cumplen hoy 99 años desde que un grupo de 34 Corazonistas, formado por 10 Hermanos profesos y un ramillete de 24 aspirantes entre novicios y postulantes, llegaba a España procedente de Francia.

Una ley anticlerical, dictada por el gobierno francés y dirigida principalmente contra las congregaciones dedicadas a la educación y enseñanza cristianas de niños y jóvenes, puso a miles de religiosos y religiosas ante la elternativa de abandonar su vocación, acogerse a la clandestinidad o exiliarse.

De entre estos últimos, hubo muchos Hermanos Corazonistas que voluntariamente se expatriaron eligiendo nuevos lugares de apostolado: Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Italia y España.

Pero en este acto que con tanta ilusión ha preparado la comisión correspondiente de este colegio Corazonista de Madrid y al que con manifiesto júbilo estamos asistiendo todos los presentes, queremos especialmente recordar y honrar la memoria de aquellos Corazonistas que un martes 2 de junio de 1903, y aproximadamente a esta misma hora del mediodía, daban la espalda al último pueblo de Francia, Urdos, y sin mirar hacia atrás emprendieron la escalada del somport -el sumo puerto para las legiones romanas- y no menos sumo para aquellos intrépidos expatriados por lo que ello significaba de su amor y entrega a los designios de la Divina Providencia.

A media tarde cruzaron la frontera por Canfranc y enfilaban el camino de Jaca, donde su Obispo Monseñor Francisco Javier Valdés y Noriega los acogió en su seminario haciendo gala de una exquisita caridad cristiana.

Así pues, iniciamos hoy la celebración de los CIEN años de la venida y estancia en España de los Hermanos del Sagrado Corazón, celebración que queremos sintetizar en el lema del Centenario: “CIEN AÑOS EDUCANDO DESDE EL CORAZÓN”, desde ese Corazón con mayúsculas porque no es otro que el Corazón de Cristo y que aparece en el logotipo del Centenario ofreciéndonos un libro, símbolo de la escuela, de la enseñanza y de la educación, misión que nos encomendó nuestro fundador el Padre Andrés Coindre.

A lo largo de estos Cien años, los Hermanos Corazonistas de España no nos hemos distinguido por darnos a conocer al gran público. Han sido y son nuestros alumnos y sus familias quienes se han relacionado con nosotros, quienes nos han conocido y nos conocen por lo que somos, religiosos educadores cristianos al servicio de la Iglesia. Tarea hoy nada fácil, aunque tampoco imposible.

Pero la tecnología moderna por lo que se refiere a los medios de comunicación ha llegado para todos, no solamente para el disfrute de la sociedad civil sinotambién para el servicio evangelizador de la Iglesia, y ¿por qué no?, también para este granito de arena que es el Instituto de los Hermanos del Sagrado Corazón.

No vamos a echar la casa por la ventana, pero tampoco “vamos a dejar de sembrar trigo por miedo a los gorriones”. Así pues, a lo largo de este año, junio de 2002 a junio de 2003 que empieza hoy, ahora, los Corazonistas vamos a saltar a la palestra pública mediante un programa de actos que en el fondo persigue un objetivo educacional y una más estracha relación entre todos los miembros de las comunidades educativas de los colegios de la Provincia Corazonista de España, así como con nuestros Hermanos de la Provincia de Francia, de la que procedemos, y de la que hoy un grupo de Hermanos con su Provincial al frente nos honra con su presencia.

Alumnos y alumnas, APAS Corazonistas, padres de familia, Antiguos Alumnos, profesores seglares en nuestros centros, antiguos Hermanos que un dia compartieron con nosotros el esfuerzo educativo, Hermanos Corazonistas, colaboradores de los distintos servicios de los colegios, simpatizantes... todos, sin excepción, vamos a ser los protagonistas de este acontecimiento que se celebra una vez cada CIEN años. A nosotros nos ha tocado festejarlo, ha habido otros muchos que sembraron con sacrificio lo que ahora nosotros “cosechamos entre cantares”. Para ellos nuestro más agradecido recuerdo.

Tanto la comunidad educativa en general, como los Hermanos Corazonistas en particular, por su razón de consagrados, queremos estar atentos durante este año del Centenario, y en el futuro, a lo que la Iglesia nos dice en su documento Vida Consagrada: “Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa que recordar y contar, sino una gran historia que construir”.

Esto es precisamente lo que nos proponemos a partir de este singular año: construir. Construir desde nuestro puesto privilegiado que es la escuela, una sociedad más justa, solidaria y más cristiana.
Y para poner al día esta labor sagrada que es la evangelización desde la escuela, la Iglesia necesita también de la colaboración de toda la comunidad educativa Corazonista. Todos somos Iglesia, estamos disueltos dentro de ella como la levadura en la masa. Ha llegado el momento de que todos fermentemos esponjando espiritualmente la sociedad que nos rodea.

Y para acabar queremos brindar el contenido de un viejo proverbio africano a todos los educadores: “El que educa a un niño, a un joven, educa a un hombre. El que educa a una niña, a una joven, educa a toda una aldea”.

Hoy, sumidos como estamos en este mundo tan globalizado, habría que precisar que nuestra aldea es el mundo. ¡Vayamos por él!, que aún es de día y las campanas han comenzado a repicar.


Hno. Jose Javier Olejua.