OFRENDA DEL MANTO A LA VIRGEN DEL PILAR


¡Virgen Santa del Pilar!, hace ahora cien años que cinco Hermanos Corazonistas te visitaron por primera vez en este mismo lugar. Venían con el corazón angustiado tras ser expulsados de su Patria, Francia. Buscaban un refugio y lo encontraron en Zaragoza y especialmente aquí, a la sombra de tu Pilar bendito. Se postraron ante tu imagen, te contaron sus penas y reverentemente besaron tu columna santa.

Si en aquella lejana fecha de hace ya un siglo, fueron sólo cinco los Hermanos que vinieron a verte, hoy, después de cien años, son cientos los Corazonistas que desde todas las partes del mundo han pasado por Zaragoza y ninguno de ellos se ha ido de esta ciudad sin hacerte una visita y recibir el consuelo que misteriosamente concedes a todos los que se inclinan ante tu sagrada imagen.

Hoy, 30 de setiembre, fiesta entrañable para toda la familia Corazonista por cumplirse el 181 aniversario de la fundación del Instituto, precisamente en otro santuario a ti dedicado como es el de Nuestra Señora de Fourvière en Lyon, Francia, nos ha tocado a nosotros, los aquí presentes, el honor y la gracia de rendirte este homenaje.

Henos, pues, aquí, ¡ Virgen Santa del Pilar!, rebosantes de gozo y representando a las comunidades educativas de los colegios Corazonistas del Paseo de la Mina y Moncayo-San Valero de esta tu ciudad y a todos nuestros co-Hermanos, colaboradores y familias del resto de España.

Venimos a darte las gracias por la protección que nos has dispensado a lo largo de todo un siglo, te pedimos sigas bendiciendo a todos nuestros colegios de España, a los alumnos - antiguos y actuales - a los profesores, a las APAs, a nuestras familias, a todos los que han colaborado y colaboran con nosotros en la labor educativa, a quienes simpatizan con nosotros, a todos... porque una madre no se olvida de ninguno de sus hijos.

Y como prenda de nuestro agradecimiento y devoción nos atrevemos a ofrecerte este manto. Con él van, entretejidos en sus hilos, nuestros corazones y afanes con el deseo de que queden ahí para siempre revistiendo tu sagrada columna.

¡Virgen Santa del Pilar!, bendita sea la hora en que te dignaste venir en carne mortal a Zaragoza.



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