El lunes 30 de Septiembre de 2002 se hizo entrega al Cabildo de la Basílica de Ntra. Sra. del Pilar, del Manto donado por los Hermanos del Sagrado Corazón con motivo de la celebración del Centenario de la Llegada a España.

Al acto acudieron Hermanos de diversos lugares de España así como el Hermano Provincial J. A. del Cacho que encabezaba la delegación junto con el director del Colegio Moncayo-San Valero de Zaragoza, el Hermano Eusebio, fueron recibidos en la Sacristía de la Virgen, para posteriormente dirigirse a la Capilla de la Virgen.





Al acto también acudieron niños de los colegios de Zaragoza, símbolo del futuro del Instituto, asentado en España desde hace 100 años y que con esta entrega del Manto a la Virgen quiere agradecer a ésta su cuidado y protección a lo largo de este Centenario y pedirle su ayuda para los años venideros.

Tras el acto de presentación por parte del Cabildo, fue el Hermano Jose Javier Olejua quien leyó unas bonitas palabras de agradecimiento a la Virgen haciendo referencia a tan señalado acontecimiento y al 181 aniversario del Instituto que se cumplía ese mismo día.


También tuvo recuerdo para los cinco Hermanos que llegaron aquí en 1903 pidiendo refugio y protección a la Virgen del Pilar, postrándose humildemente a besar el Sagrado Pilar de la Virgen.


A continuación se pasó a colocar el manto a la Virgen, un momento de gran emoción para los allí presentes y sobretodo para la delegación de Hermanos que veían así cumplido un sueño, que con toda seguridad compartirían aquellos Hermanos que antes hacía referencia el Hermano Jose Javier y que hace cien años llegaban a esta ciudad desde Francia.



Posteriormente se dio lectura a una oración, y que mejor emplazamiento que éste para rezar un Ave María, con lo que se cerraba el acto y quedaba vestida la Virgen con su nuevo Manto, el del Instituto de los Hermanos del Sagrado Corazón, que portará cada 30 de Septiembre.
Todo un orgullo y una profunda emoción para los que formamos este gran grupo de Hermanos, Alumnos, Profesores, Trabajadores, Padres y Colaboradores como una familia unida que al unísono agradece a la Virgen estos Cien años de vida del Instituto.


Caras sonrientes y semblantes de satisfacción los que mostraban a la salida de la Basílica los componentes de la delegación. Se había cumplido el sueño y otro acto más del Centenario.