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En 1822 el obispo de Puy le pide que organice en su diócesis una sociedad de misioneros, al estilo de los Misioneros de la Cartuja de Lyon. El Padre acepta y funda la Sociedad de sacerdotes misioneros del Sagrado Corazón de Jesús de Monistrol.
El 12 de diciembre de 1825 el Padre Andres y los cofirmantes de los estatutos de la congregación del Sagrado Corazón de Jesús se constituyen en sociedad civil bajo la denominación Corazón de Jesus para dedicarse a la educación de la juventud y a la evangelización en el campo.
Mons. de Salamon, obispo de Saint Flour, expide un mandato episcopal eligiendo a Monistrol por sede de la sociedad de Misioneros del Sagrado Corazón, nombrando a André Coindre superior.
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En 1823 abre otra escuela y un noviciado para acoger y formar a los jóvenes que acudían a él porque querían ser Hermanos de Sagrado Corazón.
Prepara activamente la apertura de las escuelas de la ciudad de Monistrol, de Monastier, Pradelles Saint-Symphorien, Montfaucon. Reúne a sus hermanos en un retiro preparatorio a la profesión pública para que bajo el influjo de la meditación, de la oración y de la gracia se empapen bien del espíritu de su vocación.
En 1824 ve la fundación de tres nuevas escuelas, y en 1825 otras cuatro escuelas ven la luz gracias al empeño del Padre André que parecía estar en todas partes.
En diez años predica más de cien misiones y retiros, pero estos trabajos no le impidieron seguir de cerca las comuniddes que ha fundado.
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Se las tiene que ingeniar para encontrar el dinero necesario con que mantener sus obras. Organiza colectas en las que él mismo predica, e incluso crea una sociedad de bienhechores.
En la iglesia de San Francisco pronuncia un sermón a beneficio de su obra y organiza una verdadera sociedad de benefactores, encargados de recibir las donaciones.
Lo más doloroso para él es encontrar quienes pretenden destruir su obra.
Cuando el vicario general de Lyon intenta fusionar la comunidad del Sagrado Corazón con la de los hermanos maristas, el Padre Coindre rechaza frontalmente la propuesta. Sin embargo como hijo obediente de la Iglesia acepta los planes del obispo de Puy y cesa de su cargo como superior de la Sociedad de Sacerdotes-misioneros.
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En 1825 cuando la sociedad de los misioneros del Sagrado Corazón trabajaba con pleno éxito y André la veía floreciente, Mons de Bonald, llama a varios padres misioneros de Sagrado Corazón, los más capaces, para confiandoles cruatos importantes o meras sucursales a menudo creadas a propósito. Por razones personales o circustancias pensaba ya Monseñor reemplazar a esos misioneros de Monistrol por padres Jesuítas que continuarían las misiones.
El padre Coindre fue sumamente contrariado por esta medida tan opuesta a sus miras, por eso creyó obligación suya renunciar a su título de superior de los misioneros de la diócesis para evitar entrar en conflicto, sea con la autoridad episcopal, sea con un poderoso grupo formado contra él.
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En 1826 monseñor de Sauzier le llama a la diócesis de Blois y le nombra Superior del Seminario mayor.
El padre trabaja día y noche ocupándose de la redacción de reglas para las misiones, planificar las materias para los Seminaristas, administración, correspondencia, charlas semanales a los seminarios la preparaciòn de ordenación de los diáconos.
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El 30 de mayo de 1826, cae enfermo y muere a los 39 años de edad.
Los hermanos del Sagrado Corazón fundados en 1821 continúan la obra apostólica del padre Coindre en los más divesos campos con 1800 religiosos repartidos por 33 países.
En uno de sus sermones el padre Coindre había dicho. los apóstoles mueren, pero su celo no muere con ellos. De sus cenizas nacen los herederos de suelo, que continuarán predicando el evangelio por todo el mundo.
Podemos aplicar al Padre Coindre las mismas palabras que él había dicho de San Vicente de Paúl, en uno de sus sermones:
Acercaos a su persona, todos podremos aprender algo de su vida Es nuestro patrono, debe ser nuestro modelo, y será nuestro juez si no imitamos sus virtudes.
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